
Trastorno de estrés postraumático: el cuerpo recuerda
El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) surge tras la exposición a un evento traumático: violencia, abuso, accidentes graves, desastres naturales o pérdidas violentas. Se caracteriza por cuatro grupos sintomáticos: reexperimentación (flashbacks, pesadillas), evitación de recordatorios, alteraciones cognitivo-afectivas (culpa, desconfianza, anestesia emocional) e hiperactivación (sobresalto, insomnio, irritabilidad).
La neurobiología del trauma muestra que la memoria traumática no se almacena como narrativa coherente sino como fragmentos sensoriales que la amígdala interpreta como amenaza actual, sin que el hipocampo logre contextualizarlos temporalmente (van der Kolk, 2014).
Los tratamientos con mayor respaldo empírico son la Terapia de Exposición Prolongada de Foa, la Terapia de Procesamiento Cognitivo de Resick (identificación y modificación de "puntos atorados" cognitivos como culpa e indignidad) y EMDR (reprocesamiento mediante estimulación bilateral). Las guías NICE (2018) y APA (2017) recomiendan estas intervenciones como primera línea. La psicofarmacología (ISRS) es coadyuvante.
Es fundamental subrayar: las reacciones que padeces no son locura ni debilidad. Son la respuesta esperada de un sistema nervioso humano a algo que no debió ocurrir. Y son tratables.
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