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Fantasías sexuales: qué son normales y cuándo preocuparse

Fantasías sexuales: qué son normales y cuándo preocuparse

Las fantasías sexuales son producciones mentales eróticas voluntarias o involuntarias que cumplen funciones de regulación, exploración y refuerzo del deseo. Lejos de ser "patológicas", la investigación muestra que más del 95% de la población adulta las tiene de forma regular.

Justin Lehmiller, en su estudio con más de 4,000 personas (Tell Me What You Want, 2018), identificó siete grupos principales: multifórmicas (varias parejas), poder y rudeza, novedad y aventura, taboo, parafílicas, romance/emocional, y diversidad de género u orientación.

Mitos frecuentes que conviene desmontar: "si fantaseo con X, en el fondo lo deseo en la realidad" (la fantasía no es deseo de actuar, son sistemas mentales distintos); "si fantaseo con alguien que no es mi pareja, ya soy infiel" (es contenido mental, no acción); "lo mío es raro" (lo que aparece en consulta una y otra vez está en la lista de los temas más reportados); "las mujeres no tienen fantasías" (la prevalencia y diversidad es comparable a la de los hombres).

Cuándo sí preocuparse: cuando la fantasía es exclusiva y la única vía de excitación posible y eso genera malestar, cuando interfiere significativamente con la vida sexual en pareja, cuando es de contenido coercitivo y la persona teme actuarla, o cuando aparecen fantasías intrusivas egodistónicas en el contexto de un cuadro obsesivo.

Hablar de fantasías en consulta es legítimo y útil. La sexología clínica es un espacio sin juicio donde la información reemplaza al prejuicio.

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