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Activación conductual: salir de la depresión moviéndose

Activación conductual: salir de la depresión moviéndose

La Activación Conductual (Jacobson, Martell, Dimidjian) es uno de los tratamientos psicológicos más eficaces para la depresión y, en ensayos controlados, ha mostrado eficacia equivalente a la TCC completa y a la farmacoterapia en depresión moderada (Dimidjian et al., 2006; Richards et al., 2016).

Su premisa: la depresión se mantiene porque el bajo ánimo reduce la actividad, lo que disminuye las fuentes de refuerzo positivo, lo que profundiza el bajo ánimo. Romper el ciclo desde la conducta —sin esperar a "tener ganas"— produce un cambio rápido en el estado de ánimo.

Protocolo básico: 1) Monitoreo de actividades durante una semana con registro de placer y dominio (0-10 cada uno) por hora. 2) Análisis funcional: qué actividades se asocian a mejor ánimo, cuáles a peor. 3) Programación semanal de actividades placenteras, de dominio y socialmente conectadas, en pequeñas dosis crecientes. 4) Resolución de barreras (motivación primero vs acción primero: en depresión, la acción precede a la motivación). 5) Análisis de evitaciones: qué áreas se están evitando (relaciones, trabajo, autocuidado) y trabajo gradual sobre cada una.

Errores frecuentes: programar metas demasiado ambiciosas y reforzar el sentimiento de fracaso; confundir actividad con productividad (descansar y socializar también son "actividades"); aplicar la técnica sin un acompañamiento que sostenga el comienzo.

La activación conductual es la base del tratamiento de la depresión. Cuando se combina con reestructuración cognitiva, los resultados se consolidan.

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