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Sobrevivir al abuso sexual: el camino terapéutico

Sobrevivir al abuso sexual: el camino terapéutico

El abuso sexual deja huellas profundas en la psique, en el cuerpo y en la forma de relacionarse. Sus consecuencias clínicas incluyen TEPT complejo, depresión, ansiedad, disfunciones sexuales, trastornos disociativos, conductas autolesivas y dificultades en la regulación afectiva (Cloitre et al., 2011; Herman, 1992).

La terapia con sobrevivientes requiere un enfoque por fases (Judith Herman): estabilización y seguridad (regulación del sistema nervioso, recursos internos, contención del riesgo), procesamiento del recuerdo traumático (con técnicas como EMDR, exposición narrativa o terapia de procesamiento cognitivo, siempre al ritmo de la persona), y reconexión y reintegración (reconstrucción de vínculos, identidad y proyecto de vida).

Es central trabajar la culpa y la vergüenza —que casi siempre están mal ubicadas en la víctima—, la sensación de fragmentación corporal y la reconexión con el propio cuerpo, las dificultades sexuales que pueden aparecer años después, y la revictimización en relaciones posteriores.

El abuso jamás es responsabilidad de quien lo sufrió. Buscar ayuda no es revivir el daño: es retomar el poder sobre tu propia historia. La terapia con un profesional capacitado en trauma es un espacio seguro y completamente confidencial.

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